domingo, 4 de diciembre de 2011

AMOR FUGAZ


Cuando contemplamos una estrella fugaz,
dicen los que saben, ya está muerta.
Extraña circunstancia

contemplar la muerte de la belleza.
Una cruel paradoja
Morir antes de morir
Ofrecer una estela de muerte
a los afortunados.
¿Será así con el amor?

Lo contemplamos y ya está muerto.
Puede que sea recomendable y preventivo
no querer atrapar la estrella con las manos
por si se desvanece

viernes, 11 de febrero de 2011

Mi amigo el Palmero Moreli, el día de mi cumpleaños

Querido Kike,




He tratado de buscar la metáfora perfecta, lo llevo haciendo desde hace semanas, para ir colocando la secuencia a modo de fotos en movimiento en el tiempo para ubicarnos en el otro, en aquél que sin duda, tú también has pensado: el personaje que, de algún modo, nos está abandonando.

Hablaré por ti, pero en el fondo también lo haré por mí. Cuando éramos niños, procuraban alejarnos de las cosas que podían herirnos o, simplemente, pertenecían a otro momento de nuestra vida; ahora, nos acercamos a ellas sin pretenderlo.. Esa delgada línea que nos unía con el otro se ha desprendido: un crujido, más bien, que se percibe sin dolor, pero que dominamos desde el momento mismo en que se produce. Y se ha ido alejando, casi a la deriva, al tiempo que aceptamos ser los dueños de lo que nos queda.



Has ido seleccionando aquellas canciones. Cada una para un momento determinado, y mientras sonaba la música has ido dibujando los momentos, las caras, los lugares. Has regresado una y otra vez por los itinerarios del tiempo (con mirar no basta). Pero esta vez no estabas allí. Has encontrado otro rostro, aquél que habías olvidado y surge ahora doloroso y dulce como un bálsamo amargo que te reconcilia con tu pasado.

Desde hace algún tiempo, el Cabo nos une y nos divide para devolvernos una vez más al principio, sabiamente. Enlazamos con facilidad los momentos: ésta es la manera de pensarlo, ahora, de este lado del personaje.

Lo que nos une no habrá forma de desprenderse: en este momento, llegar a la misma edad y compartir el puente de nuestros sueños de niños, de ida y vuelta. Y la confianza aprendida durante estos años y entregada a la amistad sin el chantaje de la infancia.

No sé si a ti también te ha rondado el fantasma del otro que ha querido regresar en estos días en los que pensabas que ya no existe la vuelta atrás, pero, por si acaso lo hizo, te diré que sí que vuelve, pero en forma de extraño al que has querido toda la vida.



Un entrañable abrazo.

El Palmero Moreli