martes, 14 de diciembre de 2010

Del amigo Pata al Maestro Morente

Escrito por mi amigo Pata:

La zorra de la guadaña nos ha quitado al Maestro. No se le ha ocurrido nada mejor, a la mala puta huesuda y descarnada. Ojalá se le termine de secar el tuétano, ojalá se coman las termitas el palo y el óxido el metal de su sucia herramienta. Ojalá las polillas acaben con su capa, para que podamos verla con los huesos desnudos, para que nos riamos de su real y ridículo aspecto.

Y tenía dónde elegir sin molestar a la buena gente: la cantidad de dictadores sangrientos y cabrones que hay por el mundo todavía, con sus lugartenientes y sus policías políticos. La cantidad de sicópatas, asesinos, terroristas, violadores… Y pederastas. Y los barbudos repugnantes que tiran piedras contra las mujeres enterradas; y los que las obligan al burka y el velo. Y los arruinavidas del opus, y el Benedicto y su plana mayor. Y toda la gente cuya única misión parece ser tocar los cojones, todos los que prohíben, todos los que afean el mundo con sus vidas miserables (son muchos: no creo yo en la bondad intrínseca del ser humano).

Pero no, la hija de la gran puta ha tenido que llevarse a Morente. Pues le va a salir el tiro por la culata, el Maestro vivirá mucho más tiempo que el común de los mortales, pues se le va a recordar durante siglos, y su arte, junto con el de Paco, Camarón y todos los grandes, se escuchará en las estaciones espaciales y las colonias humanas en otros planetas en el año tres mil y en el cuatro mil. Que te jodan, Muerte, que eso no te lo puedes llevar. Cuando vengas a por mí me voy a cagar en tu capucha, para que se te llene de mierda tu estúpida sonrisa permanente. Te deseo la peor de las osteoporosis.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Hablar con las manos llenas o hacerlo con las manos vacías... soñar como ilusos o estar hechos a la ilusión de sueños fáciles, envueltos en celofán y papel de regalo.

La vida, un prisma con caras que giran para mirar desde esta parte del mundo o desde la otra.

Es fácil decir: tengo razón cuando realmente la tienes... lo difícil es sobreponerse a la verdad, a la tuya, cuando nadie más la ve.

Algún día los invisibles dejaran de serlo y entonces el miedo llenará las calles.

Algún día nadie estará seguro de lo que ha sucedido y los mercenarios de la opinión tendrán que dejar de gritar. Apaga ese ruido de fondo y deja sonar el silencio.